viernes, 21 de octubre de 2016

Cobrando en diciembre 2015 (Post atrasao)

🎶🎵 Penelope Se puso a trabajar en edición de comerciales para televisión y vive amanecía Penelope Trabaja en su casa como informal con el riesgo de tener que cobrar a los 90 días Y dicen en el barrio que Penelope cogió un picoteo pa cobrar un bojote e' cuarto Llama y llama a la agencia y no le cogen la llamada... van dos años, y Penelope no ha cobrado. Por favor, tamo en diciembre... paguenmeeeeeee 🎵🎶

Del 6 de diciembre 2015, sobre Máximo José

Tan imposible como evitarla es aceptarla, inesperada pero infalible... Hoy murió un señor al que llegué a apreciar como a un padre, con todo y los pleitos que siempre tienen los padres con sus hijos. Hace casi quince años ese tipo se sentó conmigo, literalmente, casi sin conocerme a enseñarme de edición, de fotografía, de contar historias en 30 segundos, de publicidad, de cine, yo sin saber un carajo de nada y sin saber siquiera de que gigante estaba yo aprendiendo. Muchos llegaron a preguntarme, años después, que como es que yo seguía trabajando con él si no me convenía, y la respuesta era sencillamente "por ser agradecido"... hace a penas una semana él vino a mi casa a conocer a mi hijo, con su misma energía de siempre y pasamos un muy buen rato hablando pendejadas, y hoy, así sin más, me dicen que se fue. ¿cómo digiere uno eso? Paz, Máximo José Rodríguez, descansa. Mil gracias por todo.

viernes, 29 de julio de 2016

Protagonistas.

Cinco de la mañana. A veces con lo de la filmadera hay que levantarse temprano pero hoy no fue eso, era el calor que no me dejaba dormir. Así que busqué un vaso de agua y me detuve a ver por la ventana. Ya estaba aclarando y noté algo rarísimo. Entre las matas de guineo y las demás del patio, que son bastantes, había una cosa blanca, grande, como una columna o algo. Se me aceleró el pulso pero decidí salir a ver que carajo era eso, lentamente, no fuera a ser cosa que andara alguien ahí. Pensé que era una sábana que se quedó tendida pero no, era mucho más grande. Me acerqué sin hacer ruido y noté que era enorme, que sobrepasaba por mucho la altura de los árboles, y entre romper ramas y pisar cosas que no vienen al caso, logré tocar el objeto blanco. Al tocarlo sentí un gran alivio, algo inexplicable, me calmé y sentí como que todo estaba bien, pero luego no me pude soltar, me quedé adherido al objeto y traté con toda mi fuerza de despegarme, pero no pude. Entonces miré hacia arriba y me di cuenta que el objeto era gigante, como de 20 metros de altura y tenía una forma como de una letra, como de una P ó algo así y al mirar abajo nuevamente me asusté: ya no estaba en el suelo, estaba volando, la P gigante me había llevado con ella, así que me terminé de aferrar a ella para no caerme, aunque de todos modos por lo visto no me iba a soltar. Miré a mi alrededor y vi que había cientos, quizás miles de letras subiendo poco a poco, algunas con personas adheridas y otras no, y miré más arriba y vi que las letras se unían a otras letras y formaban palabras, que a su vez formaban líneas, y esas líneas eran parte de toda una lista inmensa de nombres. Intenté ladearme, voltear la cabeza para ver si alcanzaba a leer alguno, pero eran demasiados, y todos volando hacia arriba, casi todos con gente asustada colgando. Intenté aguzar los ojos para mirar al principio de la lista, y entonces lo tuve clarísimo: estaba atrapado en la P de mi nombre que se acababa de unir al resto de las letras que lo formaban, con todo y apellido, y todo aquello eran créditos subiendo, como al final de una película y aunque el principio de la lista estaba muy lejos y no distinguía bien lo que decía, sí podía leer la primera palabra que encabezaba los créditos, porque era notablemente más grande que las demás: decía claramente “Fin”.