viernes, 21 de octubre de 2016
Del 6 de diciembre 2015, sobre Máximo José
Tan imposible como evitarla es aceptarla, inesperada pero infalible... Hoy murió un señor al que llegué a apreciar como a un padre, con todo y los pleitos que siempre tienen los padres con sus hijos. Hace casi quince años ese tipo se sentó conmigo, literalmente, casi sin conocerme a enseñarme de edición, de fotografía, de contar historias en 30 segundos, de publicidad, de cine, yo sin saber un carajo de nada y sin saber siquiera de que gigante estaba yo aprendiendo.
Muchos llegaron a preguntarme, años después, que como es que yo seguía trabajando con él si no me convenía, y la respuesta era sencillamente "por ser agradecido"... hace a penas una semana él vino a mi casa a conocer a mi hijo, con su misma energía de siempre y pasamos un muy buen rato hablando pendejadas, y hoy, así sin más, me dicen que se fue. ¿cómo digiere uno eso?
Paz, Máximo José Rodríguez, descansa.
Mil gracias por todo.
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